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Creado y desarrollado por Paul Chauffour, osteópata francés, el EMO es un método de diagnóstico y de tratamiento osteopático.

Para la OMS " la osteopatía, llamada igualmente medicina osteopática, se basa en el contacto manual para diagnosticar y tratar [...]. Da una importancia particular a la integridad estructural y funcional del cuerpo que representa una tendencia intrínseca a la autoregulación. Una de las componentes esenciales del abordaje osteopático es la terapia manual que comprende toda una gama de técnicas [...] que pueden estar asociadas a otros tratamientos o terapias [...] "

En este marco, con el apoyo de los conocimientos científicos adquiridos (y sin cesar de actualizarse) de más de 40 años de experiencia clínica y de práctica clínica diaria, el EMO propone una evolución de la práctica osteopática clásica en el método de diagnóstico y de tratamiento. De hecho, para el EMO, y desde su origen, la integridad estructural y funcional del cuerpo está condicionada por la elasticidad de los tejidos. El EMO se compromente a identificarlas, para tratar las restricciones de elasticidad más que las restricciones de movilidad, clásicamente utilizadas en el criterio diagnóstico.

 

Respetando los grandes principios de Andrew Taylor STILL, fundador de la osteopatía:

- El cuerpo es una unidad.

- La estructura gobierna la función.

- Buscar la lesión, tratarla y dejar hacer.

 

El EMO se compromete a explorar y evaluar la elasticidad de otras estructuras que las clásicamente tomadas en cuenta para el diagnóstico. Ya escrito en los epígrafes de los escritos de STILL: la arteria, el hueso, el nervio. Estas estructuras, sin embargo, estudiadas como tales en la formación teórica de osteopatía, son curiosamente a menudo ignoradas en práctica clínica.

Tales redes de comunicación recorren todos los territorios anatómicos. Juegan, de hecho, un papel esencial en osteopatía en el equilibrio mecánico y metabólico del cuerpo humano.

 

Las innovadoras investigaciones del EMO sobre estas estructuras amplían considerablemente el campo de diagnóstico osteopático, principio ineludible de un tratamiento eficaz y duradero.

 

Con su método específico de diagnóstico y su técnica original de tratamiento (el recoil), no necesitando de ninguna movilización de estructuras, el EMO combina seguridad en el tratamiento del paciente, precisión de diagnóstico y eficacia en el tiempo.

 

El tratamiento osteopático según el método del EMO se dirige a pacientes de todas las edades, jóvenes y menos jóvenes, en el marco de un enfoque preventivo, o para personas presentando diversos trastornos, también para mujeres embarazadas y después del parto; recién nacidos; niños y adolescentes; deportistas; pacientes sedentarios, etc. En el marco del tratamiento del dolor o secuelas de fuertes tratamientos farmacológicos, el terapeuta del EMO puede acompañar, complementando un tratamiento médico, a pacientes afectados de enfermedades graves.

 

La formación del EMO se dirige a estudiantes en formación final de osteopatía y  sobre todo a los profesionales deseosos de responder a las exigencias de la formación continua y que desean ampliar su campo de competencias.